Bertrice Small


Indómita

Título original: Unconquered

Para todos aquellos

para quienes sólo

hay un amor


PRIMERA PARTE

Wyndsong
1811

1

Se da usted cuenta de que nuestros respectivos gobiernos podrían considerar que lo que hacemos es una traición? -dijo lord Palmerston pausadamente-. Se me considera, como usted bien sabe, un inconformista porque prefiero la acción directa a toda esa palabrería que se oye en el Parlamento y en el consejo de ministros de Su Majestad… -Hizo una pequeña pausa para contemplar el rojo intenso del clarete en su copa. El cristal tallado de Waterford brillaba como un rubí con el vino y la luz del fuego y se reflejaba en el atractivo rostro de Lord Palmerston. En el exterior, el silencio de la medianoche sólo quedaba roto por el suave susurro del viento naciente, que arrastraba jirones de niebla de la costa-. Sin embargo -continuó Henry Temple, lord Palmerston-, creo, capitán Dunham, al igual que los intereses que usted representa, que esta situación no nos enfrenta, y que nuestro auténtico enemigo es Napoleón. ¡Napoleón debe ser destruido!

Jared Dunham se apartó de la ventana y volvió junto a la chimenea. El joven era delgado, moreno y muy alto. Era mucho más alto que el otro hombre y Henry Temple medía más de un metro ochenta. Los ojos de Jared eran de un extraño color verde oscuro y sus párpados parecían pesados, por lo cual daban la impresión de estar siempre medio cerrados por el peso de sus espesas y largas pestañas. Su nariz larga y afilada y sus labios finos le conferían un aire de diversión burlona. Tenía manos grandes, elegantes, de uñas redondeadas y bien cuidadas. Eran unas manos fuertes.



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